Colegio Electoral, el verdadero elector

Domingo, 13 Nov, 2016

Las excepciones son Maine y Nebraska, estados que reparten los votos electorales de forma proporcional. La batalla electoral en los Estados Unidos vive hoy su Día D. Alrededor de 200 millones de habitantes se encuentran habilitados para elegir al próximo presidente. California y Nueva York son considerados de tendencia demócrata fiable, Texas es de tendencia republicana y Florida es un estado "péndulo" que podría inclinarse por cualquiera de los dos partidos.

Cada partido político estimula a sus líderes a participar en la contienda por la candidatura presidencial.

Si bien está claro que la presidencia de EEUU la disputan el Partido Republicano de Trump y el Demócrata de Clinton, existen otros pretendientes al cargo: Gary Johnson, del Partido Libertario; Jill Stein, del Partido Verde; y el independiente Evan McMullin. El partido demócrata, actual formación gobernante, lleva la exsecretaria de Estado Hillary Clinton.

En esta etapa se llevan al cabo las elecciones al interior de cada partido o a través de las asambleas partidistas, conocidas también como "caucus".

En esa época, cada representante en el Colegio Electoral emitía dos votos y el candidato con más apoyo obtenía la presidencia y el segundo la vicepresidencia. Hasta que llegó Donald Trump.

"Hillary Clinton está por delante en la mayoría de las encuestas nacionales, tiene desde uno hasta seis puntos en las últimas encuestas". Sólo ha sucedido en tres ocasiones más, ninguna en el siglo XX, 1888, 1876 y 1824.

Según el Archivo Nacional estadounidense, en toda la historia de la nación más del 99% de los electores han votado por el candidato que eligieron los ciudadanos. Esa es la intención aunque en términos prácticos no es así.

Pero aún cuando los ciudadanos se comprometen con el proceso electoral y participan, el resultado final de los comicios presidenciales no siempre representa la voluntad de la mayoría de los votos.

Esta noche cuando cierren las votaciones en los primeros estados de la costa este de Estados Unidos, las principales cadenas televisivas comenzarán a proyectar ganadores y la cantidad de votos que cada uno de los 50 estados aporta en el Colegio Electoral. De esta manera los votantes no eligen de manera directa al nuevo presidente de los Estados Unidos sino a los electores de su estado, quienes obtienen el poder de representarlos en el Colegio Electoral que sí elegirá al futuro presidente.

Para llegar a la Casa Blanca, un candidato precisa por lo menos 270 de los 538 votos electorales el día de la elección. En el último caso, Bush obtuvo 47.9% de los votos contra 48.4% de Al Gore, pero la ingeniería electoral norteamericana permitió que, con estos resultados, Bush tuviera 271 votos del Colegio Electoral contra 266 de Gore.

La diferencia entre Bush sobre Al Gore en Florida fue de 537 papeletas; al menos 600 mil ciudadanos de ese estado tenían prohibido votar en el 2000 por estar o haber estado en prisión.

A las 8 p.m., suficientes estados habrán votado para conformar por lo menos la mitad del total de los 538 votos electorales.

La consecuencia de ello es que para ganar las elecciones resulta más útil ganar en muchos estados aunque sea por un voto de ventaja que ganar en unos pocos estados por una abrumadora ventaja de millones de votos.