Reliquias de Santos Francisco y Jacinta también estuvieron en canonización en Fátima

Viernes, 19 May, 2017

El Papa Francisco proclamó este sábado como santos a los pastorcitos hermanos Jacinta y Francisco, que junto con su prima Lucía presenciaron las apariciones de la Virgen hace 100 años.

La estimación de las personas que acudieron a la misa fue proporcionada por el portavoz del Vaticano, Greg Burke. El niño asistió a las apariciones de la Virgen junto a su hermana Jacinta y su prima Lúcia, una vivencia que le impresionó hasta tal punto que en los dos años que vivió tras las apariciones dedicó su vida a rezar el rosario para intentar acabar con el sufrimiento de Dios.

Los asistentes plaudieron en cuanto el pontífice leyó la proclamación en voz alta.

Explicó que ella le rezó a Francisco Marto durante 20 años, con la esperanza de que sus cuatro hijas conocieran a "muchachos simpáticos como Francisco".

Después regresarán a la "Casa de las Candeias", donde se encuentran habitualmente, mientras que los cuerpos de Francisco y Jacinta están enterrados en la basílica de Nuestra Señora Del Rosario de Fátima.

Hasta cinco veces más en los meses siguientes aseguraron haber visto a la Virgen Francisco, de 9 años; Jacinta, de 7; y su prima Lucia dos Santos, de 10.

A los niños, María les habría compartido varias profecías y entregado "Los tres secretos de Fátima". Las autoridades civiles locales amenazaron a los niños con matarlos con aceite hirviendo si no se retractaban de su relato.

Uno de los relicarios contenía un resto de cabello de Santa Jacinta y el otro las reliquias óseas de San Francisco Marto.

Francisco ante las tumbas de los pastorcitos. Los hermanitos Marto fallecieron dos años después de las visiones durante la pandemia de la gripe española que azotaba Europa. Su proceso de beatificación comenzó en 2008. Los pastorcitos son los santos más jóvenes que no murieron como mártires. Muchos de los enfermos arrojan como ofrenda piezas de cera en forma de partes del cuerpo como manos, corazones, hígados y extremidades, a un enorme foso de fuego en el santuario.

El papa Francisco exhortó a los católicos a "derribar todos los muros" y difundir la paz como parte de su viaje al poblado portugués de Fátima el viernes para conmemorar el centenario de uno de los eventos más singulares de la Iglesia católica en el siglo XX: las visiones de la Virgen María reportadas por tres niños pastores analfabetas y los "secretos" que ella les confió.

En la oración, que pronunció en portugués ante la estatua, el Papa se describió a sí mismo como un "obispo vestido de blanco", retomando las palabras mencionadas en el último de los tres secretos.

A bordo del avión que lo condujo de regreso a Roma, donde habló con los periodistas, el Papa Francisco se mostró muy crítico con las supuestas apariciones recientes de la virgen María en Medjugorje, un sitio que atrae cada año un millón de peregrinos a Bosnia Herzegovina.