Y de repente, el Homo sapiens envejeció 100.000 años

Jueves, 08 Jun, 2017

El equipo del Programa de Arqueología Urbana identificó una estructura rectangular de 34 a 36 metros de longitud que en su parte posterior tiene adosados dos cuerpos circulares, el mayor con 18 metros de diámetro aproximadamente, y que se encuentran separados por un andador de 1,10 metros.

"Este hallazgo se inscribe en un proyecto colectivo de investigación iniciado ya hace casi 40 años, que arranca con el hallazgo de la Coyolxauhqui en febrero de 1978 y que hunde sus raíces en las primeras exploraciones del Templo Mayor llevadas a cabo por don Manuel Gamio hace más ya de 100 años".

En ese sentido, el profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y fundador del Proyecto Templo Mayor y del PAU, explicó que el Templo de Ehécatl, divinidad que con sus vientos benignos barría los cielos y atraía la lluvia, se localizaba frente al adoratorio de Tláloc, deidad fecunda que residía en el Templo Mayor junto al dios guerrero Huitzilopochtli; y aseguró que los hallazgos que se han realizado, permiten un rostro más amplio de la cultura mexica.

"También se descubrió una plataforma de nueve metros de ancho, delimitada por el cabezal poniente de la cancha del juego de pelota".

Asimismo, hallaron los restos de un teotlachco o juego de pelota de los dioses mexicas -del cual se tenía un indicio desde el 2005 pero que fue excavado y confirmado en el 2014.

Los dioses del Coatépetl combatían entre sí, pero también se tendían la mano, y los templos y adoratorios de México-Tenochtitlan expresaban esa simbiosis.

Los edificios estuvieron en uso por lo menos desde 1481, pasando por los gobiernos de Tízoc, Ahuízotl y Moctezuma Xocoyotzin, hasta 1519, cuando llegaron los españoles a la capital azteca. En el predio de Guatemala 16, donde en 2010 se localizó el templo dedicado al dios del viento, los arqueólogos detectaron restos del costado norte de la principal cancha de Juego de Pelota de la antigua Tenochtitlan.

El conocimiento y la preservación del Templo de Ehécatl, el Juego de Pelota y el Huei Tzompantli son fruto de la colaboración de varios profesionales, quienes se han comprometido con su rescate en diversas temporadas de trabajo en los últimos siete años: los arqueólogos Iván Urdapilleta, Israel Fuentes, Lorena Vázquez, Ingrid Trejo, Sandra Liliana Ramírez, Moramay Estrada, José María García, Eduardo Ambrosio Lima, Miguel Guadarrama y Mariel de Lourdes Mera Cáceres; así como las restauradoras Federica Grifi y Patricia Campos Díaz.

La población estaba conformada por varios grupos de cervicales humanas que aún guardaban su posición anatómica, que correspondían a una treintena de individuos cuyas edades oscilaban desde infantiles (0-6 años) hasta juveniles.

Desde hace 25 años, en el corazón de la Ciudad de México, el PAU rescata y protege lo que permanece de la fama y la gloria de la antigua México-Tenochtitlan, una ciudad que perduró dos siglos, entre 1325 y 1521. Consumada la conquista, los edificios tenochcas fueron desmantelados paulatinamente en sus etapas superiores para construir la capital virreinal. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.