Cuba condena la decisión coercitiva de Donald Trump

Martes, 20 Jun, 2017

"Ustedes votaron por esa promesa y aquí estoy, como lo prometí".

El mandatario indicó que la nueva política, elaborada con aportes de los legisladores de origen cubano en el Senado y la Cámara de Representantes, se iniciará con el cumplimiento estricto de las leyes de Estados Unidos.

El mandatario advirtió que las promesas llevan tiempo pero aseguró que EEUU va a denunciar todos los crímenes del régimen castrista.

En este sentido, el republicano dijo saben lo que está pasando en la isla y recuerdan lo que ha pasado, y que eso les lleva a cambiar su política hacia la isla.

Canceló el acuerdo firmado por el país de la isla con Obama y endurece las políticas.

"Desde este momento cancelo todo el pacto bilateral del gobierno anterior con Cuba", dijo.

"Cuando los cubanos den pasos concretos, estaremos listos, preparados y capaces de volver a la mesa para negociar ese acuerdo, que será mucho mejor", aseguró Trump.

Los principales cambios son una prohibición para que las empresas de EE.UU. hagan negocios con compañías cubanas de propiedad o controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba y restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla.

El ministerio también afirmó que la limitación de sanciones decidida por Obama fue "una decisión política bien pensada en que no había perdedores, excepto algunos oponentes marginales de Castro" y recalcó la "inquebrantable solidaridad" de Rusia con Cuba.

Desde ese histórico anuncio de 2014, los dos países restablecieron sus relaciones diplomáticas, y Washington avanzó en el progresivo desmonte de normas administrativas para permitir un incipiente flujo de intercambio comercial y abrió las puertas a que estadounidenses puedan ir de vacaciones a Cuba. La nueva política impide cualquier transacción financiera con el Grupo de Administración de Empresas, un holding estatal cubano que de acuerdo con Washington beneficia a jefes militares. Además, asignarán al gobierno federal la complicada labor de regular el viaje de estadounidenses a Cuba para asegurarse de que no se realicen transacciones con el conglomerado vinculado al ejército que dirige gran parte de la economía cubana.