Senador estadounidense anuncia su renuncia tras ser acusado de acoso sexual

Jueves, 07 Dic, 2017

El senador demócrata Al Franken anuncia en el Congreso que en unas semanas dejará la banca tras las denuncias públicas que enfrenta por acoso sexual. Hoy Franken dijo que estaría dejando su puesto en las próximas semanas, quizás espera quedarse para presionar con su voto el presupuesto de los republicanos.

El funcionario, uno de los más populares e incluso su nombre sonaba como un posible candidato a la presidencia en 2020, utilizó el foro parlamentario para defenderse de las acusaciones realizadas en su contra, asegurando que son "simplemente falsas".

Tanto es así, que mientras Franken renunció a su escaño sin haberse abierto una investigación a través de los mecanismos oficiales del Senado; Roy Moore, el aspirante republicano a la elección especial para el Senado por Alabama cosecha el respaldo del mandatario aun habiendo sido acusado de abuso a menores.

El miércoles, más de una docena de senadoras demócratas le pidieron que renuncie tras conocerse una sexta acusación de abusos sexuales.

La senadora por Nueva York Kirsten Gillibrand encabezó la petición en su perfil de Facebook, en el que señaló que "ya basta".

La campaña contra Franken, uno de los senadores más progresistas en la cámara alta de Estados Unidos, sigue a una iniciativa similar que forzó la decisión del representante demócrata por Georgia, John Conyers, de no buscar una nueva reelección tras ser acusado de hostigamiento sexual.

Además de Gillibrand, otras 10 senadoras demócratas, Kamala Harris, Tammy Baldwin, Heidi Heitkamp, Claire McCaskill, Maria Cantwell, Maggie Hassan, Patty Murray, Mazie Hirono, Tammy Duckworth y Debbie Stabenow instaron a Franken a dimitir. "Necesitamos trazar una línea y decir que nada de esto está bien, nada es aceptable, y nosotros, como líderes elegidos, deberíamos mantener un estándar más alto". "Es claro para mí que éste fue un problema profundamente dañino y persistente y un patrón claro durante un largo tiempo".

Como demuestra el movimiento #MeToo (Yo también), escogido esta semana por la Revista Time como "persona del año", Estados Unidos parece haber despertado del letargo sobre las agresiones sexuales, un silencio roto que parece haber llegado para quedarse.