Así se vive el Carnaval de Río de Janeiro

Jueves, 15 Feb, 2018

La política se hizo presente en la primera noche del carnaval de Rio de Janeiro, y la escuela Paraíso do Tuiuti eligió la consigna "una nueva esclavitud" para denunciar la reforma laboral impulsada por el presidente Michel Temer, a quien representaron como el "vampiro neoliberal".

La multicampeona escuela Mangueira utilizó su pasó por el sambódromo Marqués de Sapucaí para criticar abiertamente al alcalde de Río, Sergio Crivella, el líder evangelista de la Iglesia Universal, que pasó los días de fiesta popular en Alemania.

Madrugada adentro, siete de las trece escuelas del "grupo especial", la crema de la crema de la samba, deleitan al público con sus enormes carros alegóricos, afinadas baterías de percusión y disfraces extravagantes.

El vistoso desfile es también una competencia: cada escuela es evaluada por un jurado, que revisa con precisión la calidad de la música, los vestuarios y el tema elegido por cada grupo, entre otros criterios.

Las mejores escuelas de samba de Río de Janeiro bailaron y cantaron el lunes mientras millones de otros brasileños hicieron lo mismo durante los festejos del Carnaval en los que se ridiculizó a líderes locales y extranjeros, se pidió tolerancia y se desafiaron los límites de prácticamente todo.

El trabajo de un año entero es juzgado en menos de una hora de espectáculo.

Este año, en segundo lugar quedó la escuela Paraíso de TuiTui, que se rehizo del grave accidente ocurrido durante su desfile el año pasado, en el que murió una periodista aplastada por una de las carrozas y varias personas resultaron heridas.

La temática elegida para el desfile era un homenaje a Ley Aurea, que hace 130 años puso fin a tres siglos de esclavitud en Brasil, pero el recuerdo de aquellos esclavos se resignificó en las "formas modernas de esclavitud", según el director artístico Jack Vasconcelos.

En el ojo del huracán, las autoridades de Río de Janeiro, que inicialmente dijeron sentirse satisfechas del operativo de seguridad desplegado para el carnaval, han tenido que anunciar que reforzarán la seguridad en las zonas más turísticas de la ciudad.

Después de haber ninguneado la celebración del año pasado cuando recién asumió el cargo y de recortar a la mitad las subvenciones para los desfiles, Crivella se vio forzado a cambiar su actitud y ayer encabezó la entrega de las llaves de la ciudad al rey del carnaval, el rey Momo, acompañado por sus princesas, dos bailarinas de samba con ajustados vestidos de lentejuelas.

Crivella se basó en la crisis financiera de la ciudad para justificar ese recorte, pero a los fanáticos del Carnaval no se les escapa que el exobispo no comulga con esta fiesta de excesos y lo acusan de ir contra una tradición sagrada que atrae a más de un millón de turistas y genera más de 1.000 millones de dólares para Rio.

El primero en salir fue el tradicional bloco de las Carmelitas, que se dijo dispuesto a arrastrar por las calles del bohemio barrio de Santa Teresa a una multitud de personas desesperadas por comenzar la fiesta, entre las cuales varias disfrazadas de monjas y que representan a las supuestas reclusas que huían del convento para no perderse las fiestas de carnaval. La campeona se dará a conocer el miércoles de ceniza.

"Es como si entráramos en el Maracaná (el mítico estadio de fútbol de Rio) para jugar una final, todo el mundo nos aplaude, es mágico", narra emocionado Jorge Alves, de 55 años, que desfila para Imperio Serrano vestido de guerrero mongol con un tridente y un casco puntiagudo con plumas coloradas.