Presidente de Ecuador confirma asesinato de periodistas ecuatorianos

Lunes, 16 Abr, 2018

A mediodía del viernes, una vez concluido el plazo dado por el gobierno de Moreno a los rebeldes y mientras decenas de periodistas se manifestaban por sus compañeros secuestrados en la sede de gobierno de Quito, la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia (FLIP) aseguró haber recibido un nuevo comunicado de los supuestos disidentes de las FARC en el que insistían que los tres trabajadores de El Comercio estaban muertos y pedían "generar condiciones humanitarias para la entrega de los cuerpos".

Por su parte, el vicepresidente colombiano, Oscar Naranjo, informó que un equipo técnico y científico ya se encuentra en la zona donde se encontrarían los cuerpos del periodista Javier Ortega, de 36 años; el fotógrafo Paúl Rivas, de 45, y el conductor Efraín Segarra, de 60, secuestrados el pasado 26 de marzo cuando se disponían a realizar un reportaje sobre la seguridad en la frontera colombo-ecuatoriana.

Su caso, condenado por la comunidad internacional, sume en el dolor a un país que jamás había sufrido con tanta crueldad los problemas derivados del narcotráfico en Colombia. En ella aparecían los tres abrazados, con cadenas y candados al cuello, y pedían un acuerdo con los captores.

En la noche del jueves, el presidente había establecido un plazo de 12 horas para que los captores enviaran pruebas de vida de los secuestrados.

Vencido el ultimátum cerca del mediodía del viernes, Colombia y Ecuador iniciaron una cacería de los responsables en la porosa y selvática frontera, uno de los puntos estratégicos en la ruta del Pacífico para transportar cocaína a Estados Unidos a través de Centroamérica.

"Mantendremos ese despliegue coordinadamente con Ecuador a través de helicópteros, de aviones, de personal de Ejército", agregó.

Desde un comienzo las autoridades colombianas acusaron del secuestro al Frente Oliver Sinisterra, que se apartó del proceso de paz firmado con las FARC, la otrora guerrilla más poderosa de América, y se dedica al narcotráfico.

El catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) Fernando Carrión advierte de que un enfoque exclusivamente militar contra las drogas puede desatar una gran pérdida de vidas humanas, secuestros y extrema violencia como sucedió en México en el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012). "Las FARC ya dejó de existir, ya no existe", indicó.