Pareja enfrenta la justicia por torturar a sus 10 hijos durante años

Jueves, 17 May, 2018

La policía y los fiscales dicen que los niños fueron rescatados de una casa sucia en marzo y que presentaban heridas punzantes, quemaduras, moretones y heridas como las que causaría un arma de perdigones. Allí habrían abusado y torturado a sus diez hijos, con edades comprendidas entre los cuatro meses y los doce años. Cuando los agentes lo encontraron escondido en un arbusto, lo llevaron de regreso a su hogar y descubrieron las sorprendentes condiciones en las que vivían el menor y sus hermanos: basura, alimentos en descomposición y excrementos en toda la vivienda. La madre de la familia dio una conferencia de prensa y afirmó que habían actuado con normalidad en la crianza de sus hijos.

Horrorizada por las declaraciones de los menores, la vicegobernadora del distrito donde vivía la familia contó que la tortura fue llevada a cabo "con propósitos sádicos".

La policía descubrió este escenario extremo cuando encontraron al hijo mayor, de 12 años, que había sido reportado como desaparecido después de una discusión con su mamá.

El teniente a cargo de la investigación ha explicado que había basura y comida en mal estado tirada por el suelo, heces de animales y de personas, y gran cantidad de basura, que hacía difícil caminar dentro de la casa.

Ina Rogers negó todas las acusaciones ante los medios de comunicación (Rich Pedroncelli / AP). Ya estando con sus padres de crianza, los menores hablaron a fondo del maltrato que vivieron en entrevistas con la policía.

Al padre de los diez niños, Jonathan Allen, de 29 años, se le imputaron cargos de tortura y nueve cargos de abuso infantil. Se le ha impuesto una fianza de 5,2 millones de dólares.

Entre los testimonios recogidos por las autoridades, están el de Aleida Quartman, de 23 años, compañera de trabajo de Rogers, quien dijo que mimaba mucho a sus hijos y que la casa estaba desordenada porque las mascotas jugaban con los niños.

La madre, por su parte, aunque fue arrestada por negligencia en el mes de abril, fue puesta en libertad tras pagar una fianza de 10 mil dólares.

"No hay huesos rotos, no hay cicatrices importantes, nada (...) A mis hijos los golpean, los lastiman y los rasguñan porque son niños, pero eso es todo", dijo la madre. "Él agarraba al bebé y lo golpeaba en la cara. Le ponía cinta adhesiva en la boca para que se callara", ha dicho. Los padres saludaban al salir de la entrada, pero nunca vio a los niños en el patio ni los escuchó tocar en el patio trasero.