Con machetes y pistolas paramilitares de Ortega irrumpen en basílica | FOTOS

Martes, 10 Jul, 2018

El punto máximo de la jornada llegó cuando atacaron al cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes y el nuncio apostólico, Stanislaw Waldemar Sommertag, entre otros religiosos que se encontraban liderando una "mesa de diálogo".

El nuncio, el cardenal y los obispos llegaron en caravana desde Managua para ayudar a liberar a los retenidos, entre ellos médicos voluntarios atrapados desde el domingo en la iglesia después de la violenta incursión en la ciudad.

"No tenemos ningún arma, el arma aquí es la oración, ellos estaban atacando desde afuera", dijo a la AFP un miembro de cuerpo médico que estaba dentro de la basílica, vestido con una gabacha y con el rostro cubierto con una camisa.

Cuando los sacerdotes lograron abrirse paso entre la multitud para entrar a la iglesia fueron agredidos físicamente por los paramilitares y turbas sandinistas.

Entre las víctimas de la agresión está el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, así como periodistas nacionales y extranjeros que cubrían la visita.

En el hecho, también, resultaron lesionados el sacerdote Edwin Román y monseñor Miguel Mántica.

El ataque a los obispos fue parte de los actos violentos que se dan en medio de una crisis que ha cobrado la vida de al menos 320 personas desde el 18 de abril pasado a causa de la represión del Gobierno, según la ANPDH.

En los ataques más recientes, la mañana de ayer, a las ciudades de Jinotepe y Diriamba, en la zona del Pacífico de Nicaragua, tres personas perdieron la vida por disparos de las "fuerzas combinadas", dijo una portavoz del Centro Nicaragu¨ense de Derechos Humanos (Cenidh).

Wn Washington, la OEA anunció que debatirá la situación en Nicaragua el miércoles, en una sesión del Consejo Permanente en la que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informará sobre las labores del MESENI, el mecanismo creado para dar seguimiento a las recomendaciones de ese organismo para terminar con el clima de violencia desde el estallido de las protestas antigubernamentales en abril.

Los fuertes enfrentamientos de antimotines y paramilitares contra manifestantes opositores ocurrieron el domingo en las ciudades de Jinotepe y Diriamba (suroccidente), un día después de que Ortega descartara adelantar las elecciones.

Pero la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) advirtió que valora "seriamente la continuación en el diálogo", que ha sido suspendido en tres ocasiones desde que inició a mediados de mayo.

Samcam, que ha criticado el uso de armamento bélico contra la población desarmada, también denunció que las "fuerzas paramilitares" gubernamentales "asesinaron a dos jóvenes con una granada de mano", y que un grupo de manifestantes retuvo a un "paramilitar" con una ametralladora PKM, también de fabricación rusa.

Diriamba, a 40 km de Managua, amaneció repleta de paramilitares y policías triunfantes, mientras palas mecánicas levantaban las barricadas. Pero el diálogo se estancó porque Ortega, quien gobierna desde 2007 por tercer periodo consecutivo, no respondía.

El detonante de las protestas fue una reforma de la seguridad social, pero se propagaron tras la represión gubernamental y ahora los opositores exigen la salida de Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, a quienes acusan de nepotismo.

Ante la manifestación del gobierno, la Alianza Cívica aplazó para el próximo jueves una marcha que tenía prevista este sábado y llamó a un paro nacional el 13 de julio, el segundo convocado en la crisis, luego del realizado el 14 de junio con gran acogida de empleados y trabajadores.