Declaración en apoyo a Lula da Silva

Jueves, 12 Jul, 2018

El canciller chileno, Roberto Ampuero, recomendó "prudencia" ante la carta firmada por Michelle Bachelet, entre otros, en la que se pedía que Lula da Silva, actualmente preso por corrupción pasiva, pueda inscribir su candidatura a la presidencia de Brasil. Calificó que el deterioro democrático de Brasil se ha trasladado al Poder Judicial, como muestra de una 'crisis profunda' que vive esa nación.

Además, los firmantes emplazan al Poder Judicial de Brasil "para que garantice el respeto a la Constitución, permitiendo la inscripción de Lula como candidato presidencial".

Castillo señaló que si a Lula se le violan los derechos políticos e inhiben su participación en la elección presidencial, los comicios serían "ilegítimos" al violentar los derechos políticos de los millones de brasileños que quieren recuperar su democracia. Lo exige la democracia brasileña. "Lo demandamos también los demócratas chilenos", agrega la misiva. En conversación con Radio Cooperativa, el ex presidente del partido Osvaldo Andrade, sostuvo que "la corrupción le está haciendo mal al sistema político en todos los países y me preocupa que tengamos consideración frente a ella cuando se trata de amigos o adversarios".

Los firmantes de la extensa carta en la que hablan de los antecedentes de la situación actual, entre ellos la destitución de la entonces presidenta Dilma Rousseff (también del Partido de los Trabajadores de Lula) en agosto de 2016, manifiestan su "preocupación por la crisis política que atraviesa Brasil" y su "solidaridad" con el "presidente Luiz Inacio Lula da Silva".

Lula es, "sin duda, la figura política más relevante y popular del país" y todas "las encuestas de opinión lo siguen señalando como el más probable vencedor, con una ventaja considerable sobre todos sus eventuales competidores", señalan.

La expresidenta se manifestó en estos términos un día después del rifirrafe judicial por la libertad de Lula; un juez del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF-4), Rogério Favreto, ordenó su puesta en libertad de forma inmediata, pero fue censurado por un colega y por el presidente de la corte, que zanjó el tema bloqueando la decisión.