Internacionales: Policía de Nicaragua negó que operación contra protestas dejara 10 muertos

Miércoles, 18 Jul, 2018

Las protestas contra el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción. Y esa petición de la población de Monimbó, que es nuestro Monimbó, y nuestra Masaya, vamos a cumplirla.

En los últimos días, el Gobierno nicaragüense ha puesto en marcha la llamada "Operación Limpieza", que consiste en ataques a las ciudades que han instalado tranques (bloqueos) en las carreteras con el doble propósito de protestar contra Ortega e impedir el acceso de las "fuerzas combinadas". "¡A la gente de Monimbó les ruego, salven sus vidas!", escribió el obispo auxiliar de la Diócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, en su cuenta de Twitter.

"Creo que Ortega ha culminado su guerra contra un adversario militar inexistente", apuntó Tinoco, que fue vicecanciller durante el primer régimen sandinista (1979-1990), en referencia a la toma de control este martes de la ciudad de Masaya por parte de las fuerzas del Gobierno. "Oren por nosotros", pidió el líder del Movimiento 19 de Abril Masaya, Yubrank Suazo, en sus redes sociales, mientras otro de los manifestantes aseguraba: "Estamos cercados".

Jóvenes monimboseños con el rostro cubierto con camisetas se protegían de los disparos detrás de las trincheras, desde donde dijeron estar dispuestos a morir por una "Nicaragua libre".

En medio de los enfrentamientos, el nuncio apostólico en Nicaragua, Stanislaw Waldemar Sommertag, llamó al gobierno y a los opositores a pactar una tregua y dialogar, pero las autoridades no respondieron.

La operación del martes, en la que también se observaron francotiradores, se concentra sobre el barrio indígena de Monimbó, donde la población ha levantado barricadas de adoquines de hasta dos metros.

Localización de Masaya, ciudad declarada en rebeldía al gobierno de Daniel Ortega.

Por su parte, el secretario de la presidencia nicaragüense, Paul Oquist, aseguró ayer que "el intento de llevar a cabo un golpe de Estado en Nicaragua ya está acabado" y abogó por terminar de resolver la crisis mediante la reanudación del diálogo.

La alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini, urgió hoy a Nicaragua a "poner fin inmediato" a la violencia, la represión y las detenciones arbitrarias y a respetar las libertades fundamentales.

El 5 de julio, Estados Unidos sancionó por su participación en la violencia en Nicaragua al jefe de la Policía Nacional, Francisco Díaz, consuegro de Ortega, así como al vicepresidente de la petrolera Albanisa, Francisco López, y a Fidel Moreno Briones, secretario general de la Alcaldía de Managua.

La oposición nicaragüense denunció que el Ejecutivo busca con esa Ley "criminalizar" la protesta cívica ciudadana y la persecución contra organismos cívicos y la Iglesia católica.

Entre las víctimas también hay 19 oficiales de la policía, dijo, y añadió que las denuncias provienen del personal de derechos humanos en terreno, en un escenario caracterizado por la ausencia del estado de derecho.