Trump condena el racismo ante aniversario de marcha supremacista

Lunes, 13 Ago, 2018

Debemos unirnos como nación.

"Unite the Right", que había organizado la manifestación de Charlottesville del año pasado, había obtenido permiso para reunir a 400 personas en la plaza Lafayette, frente a la residencia presidencial, a partir de la 17H30 locales y durante solo dos horas.

Familias con menores, personas comprometidas contra los discursos de odio, activistas afroamericanos, antifascistas y socialistas son algunos de los perfiles que podían verse en la Freedom Plaza, ubicada a unos 700 metros de la Casa Blanca. "Paz a todos los norteamericanos!", añadió Trump.

Charlottesville estaba llena de barreras de concreto, vallas metálicas, puestos de control de seguridad y adornada con flores, notas de solidaridad y disculpas por la violencia que se desencadenó en agosto pasado cuando nacionalistas blancos portando antorchas desfilaron por el campus de la Universidad de Virginia.

Y de nuevo siguen esperando quienes piden al presidente, Donald Trump, una condena contundente de los grupúsculos racistas que se han envalentonado desde que él entró en política.

"Mientras los estadounidenses tienen la bendición de vivir en una nación que protege la libertad, la libertad de expresión y la diversidad de opinión, no hay lugar para la supremacía blanca, el racismo y el neonazismo en nuestro gran país", agregó. En Charlottesville se dispuso una importante presencia de agentes de seguridad con patrullajes y vallados en el área circundante al centro, con sólo dos puntos de ingreso para peatones.

Promotor de la manifestación del año pasado, Jason Kessler, había pedido permiso para marchar de nuevo en Charlottesville, pero las autoridades de la ciudad se lo negaron.

Decenas de neonazis, gritando consignas y con símbolos fascistas y banderas de EEUU, comenzaron a llegar a Washington para su marcha en defensa de "los derechos civiles de los blancos" en el parque Lafayette, situado frente a la Casa Blanca.

Al finalizar la marcha se produjeron encuentros entre los supremacistas blancos y los contra-manifestantes, que realizaban una movilización antirracista.

Esas protestas se convirtieron en símbolo de la tensión racial en Estados Unidos, cuando Kessley y miles de neonazis marcharon por la ciudad en protesta por la retirada de una estatua de Robert E. Lee, un general esclavista de la Confederación durante la guerra civil.

Ivanka Trump también se refirió a los incidentes.

El mensaje de Trump contrasta con las controvertidas declaraciones que hizo hace casi un año, cuando responsabilizó de la violencia tanto a los grupos neonazis como a los manifestantes de izquierda y aseguró que había gente "muy buena" entre los supremacistas.

"En lugar de desgarrarnos mutuamente con odio, racismo y violencia, podemos ayudarnos unos a otros, fortalecer nuestras comunidades y esforzarnos por ayudar a que cada estadounidense alcance su máximo potencial", añadió.