Cerca de 500 peruanos fueron evacuados en Carolina del Norte — Florence

Domingo, 16 Set, 2018

Al menos cinco personas, incluyendo una mujer y su bebé, han fallecido en varias ciudades de Carolina del Norte como consecuencia del azote del huracán Florence en la costa sureste de Estados Unidos.

El viernes a las 7.15 hora local (11.15 UTC), el ojo de Florence tocó tierra con vientos de 150 km/h como huracán de CAT1 (en la escala de Saffir-Simpson), en Wrightsville Beach, a escasos kilómetros de Wilmington, según informó el Centro Nacional de Huracanes (de sus siglas en inglés, NHC).

Las autoridades confirmaron al menos cuatro muertos, entre ellos una mujer y su bebé, que fallecieron al caer un árbol sobre su casa en Carolina del Norte, uno de los estados más golpeados por la tormenta junto a Carolina del Sur.

Posteriormente, la oficina del gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, informó de que un hombre de 78 años murió al conectar un cable de corriente a un generador eléctrico en el condado de Leonoir, la misma región en la que, según medios locales, otro anciano de 77 años apareció muerto.

El presidente Donald Trump visitará las áreas afectadas "de principios a mediados de la próxima semana" cuando se determine que su viaje no interrumpirá las labores de rescate, anunció la Casa Blanca.

En conferencia de prensa, Cooper dijo que habrá "zonas que nunca han sufrido una inundación antes que quizás lo hagan ahora".

"Nos enfrentamos a múltiples amenazas". "Será lo que Dios quiera". Jeff Cunningham decidió permanecer en su bote, amarrado en la marina de North Myrtle Beach. "Da miedo pero es hermoso", dijo Scott Brauer, un jubilado de 71 años que estaba caminando cerca del mar poco antes de la llegada de la tormenta. Hasta 10 millones de personas residen en zonas que están en alerta por el huracán. Hemos repetido que ésta es una tormenta histórica y estamos preocupados por dos cosas: "la marejada ciclónica (inundación costera), que contribuirá a las inundaciones fluviales, y la cantidad de lluvia que caerá".

Como épicas han calificado las inundaciones porque la acumulación de agua supera el medio metro algo que nunca se había registrado ni en Carolina del Norte y ni en la de Sur.

Para quienes viven tierra adentro, lo peor podría venir en unos cuantos días, ya que tarda tiempo para que el agua de lluvia escurra a los ríos y los desborde. Las autoridades también advirtieron sobre la posibilidad de aludes y de un desastre ambiental, si es que las aguas crecidas arrasan con depósitos de desechos industriales y criaderos de cerdos.

El fenómeno, ahora convertido en una tormenta tropical de 560 kilómetros de ancho, derribó árboles, arrancó techos, dañó edificios y rutas y dejó sin electricidad a casi 930.000 viviendas y empresas.

"Desafortunadamente, Florence está haciendo exactamente lo que se predijo", dijo el director de FEMA, Brock Long. Eso sin incluir la lluvia después de que se disipe y sus remanentes regresen al noreste. Se pronostica que tan sólo en Carolina del Norte caigan 36 billones de litros de lluvia, lo que cubriría al estado con aproximadamente 25 centímetros de lluvia.