El Festival de Eurovisión 2019 se celebrará en Tel Aviv

Domingo, 16 Set, 2018

El ayuntamiento de Tel Aviv recibió con entusiasmo la noticia de que la ciudad acogería el festival y señaló en un comunicado que los organizadores se decantaron por Tel Aviv "después de una extensa inspección y evaluación de sus servicios e instalaciones".

Finalmente, la propia UER, ente organizador del festival, ha confirmado que el concurso se celebrará el el Centro Internacional de Convenciones de Tel Aviv.

El 64º Festival de Eurovisión se celebrará el 18 de mayo de 2019 en Tel Aviv, según ha anunciado hoy la Unión Europea de Radiodifusión.

Aunque Jerusalén ha acogido en dos ocasiones el evento de EBU, la última de ellas en 1999 tras la victoria de Dana International, el descrédito que rodea la gestión actual de la ciudad está pasando factura a su reputación: tan solo dos días después de que Netta ganase Eurovisión en representación de Israel, Estados Unidos abría una embajada en Jerusalén, en un acto que muchos tildaron de provocación.

"Recibimos tres propuestas, pero al final hemos decidido que Tel Aviv tiene globalmente las mejores condiciones para albergar el mayor espectáculo del mundo", dijo el supervisor ejecutivo del evento, Jon Ola Sand, citado en el mensaje.

Netta representará a Israel en Eurovisión 2018 con'Toy
Netta representará a Israel en Eurovisión 2018 con'Toy

El ministro de Comunicaciones, Ayoub Kara, que supervisa la emisora pública Kan, responsable de la transmisión del concurso en Israel, también recibió con agrado la decisión y dijo, "No hay una ciudad más apropiada para organizar un evento cultural de esta magnitud...". "Estoy seguro de que la implementación será perfecta y mostrará a Israel en todo su esplendor ".

Este punto es problemático, ya que la final del concurso es siempre el sábado. El gobierno también debe otorgar absoluta libertad de prensa y libertad de expresión a todos los participantes y a todas las delegaciones durante su visita, dice la carta.

Israel aprobó el año pasado una ley que permite a las autoridades negar el acceso a los partidarios del boicot contra el Estado o contra los asentamientos judíos en territorio palestino ocupado.

Si bien las demandas parecerían estándar y directas en el caso de cualquier otro país, en Israel, obligarían al gobierno a cambiar sus políticas actuales y posiblemente chocar con miembros de la coalición ultraortodoxa.