[Minuto a Minuto] Sigue aquí la elección presidencial en Brasil

Martes, 09 Oct, 2018

"Para derrotar a Bolsonaro y defender derechos, en la segunda vuelta el PSOL defiende el voto en Haddad y Manuela".

El representante de Luiz Inácio Lula da Silva en las urnas deberá enfrentarse al utlraderechista Jair Bolsonaro en la próxima jornada comicial.

En total recibió el 46,3 por ciento de los sufragios válidos, muy por encima del 29 por ciento de Haddad pero no los suficientes para evitar un balotaje el 28 de octubre, dijeron las autoridades electorales.

El tercero en la liza es el centroizquierdista Ciro Gomes, con 12 por ciento de los votos, según los datos oficiales parciales.

Tras el anuncio de que finalmente disputaría la segunda vuelta, despejando el espectro de una victoria de Bolsonaro por nocaut, el candidato, que hizo toda la campaña bajo el eslogan "Haddad es Lula", agradeció el "liderazgo" de su mentor.

Jair Bolsonaro, un legislador de extrema derecha, casi gana la presidencia en la primera ronda el domingo.

El izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de Fernando Haddad, contrincante de Bolsonaro en el balotaje, prosigue su erosión, aunque se mantiene como principal fuerza de la Cámara.

En un vídeo transmitido en vivo, a través de las redes sociales con el asesor económico Paulo Guedes sentado a su lado, Bolsonaro dijo que se habría asegurado la elección en primera vuelta si no fuera por las fallas en las máquinas de votación.

"Comenzamos la campaña de mañana para triunfar en la segunda vuelta".

La victoria de Bolsonaro ya había sido anticipada por numerosas encuestas, entre estas las de Datafolha e Ibope, aunque la segunda vuelta con Haddad se presenta con una tendencia menos clara.

Muchos creen también que los socialdemócratas se equivocaron al apostar en Alckmin, político con mucha experiencia como gobernador de Sao Paulo pero de escasa proyección nacional, sin carisma alguno y con una bien ganada fama de "aburrido" que hasta él reconoce. Sin el centro no se gana una elección y menos aún se gobierna, entonces precisa esos apoyos ya.

Pero también heredó el odio que el expresidente de Brasil izquierdista inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el mandato de Rousseff, destituida por el Congreso en 2016.

La preocupación de Bolsonaro puede parecer innecesaria, dado que matemáticamente no debería serle difícil obtener los puntos que le faltan para alcanzar la mayoría absoluta, sobre todo después de haber conseguido el apoyo de los poderosos sectores del agronegocio y de las iglesias evangélicas.

En campaña, Bolsonaro ha aprovechado la ola de enfado contra la clase política tradicional tras descubrirse una de las mayores tramas de corrupción del mundo y el aumento de la delincuencia en un país con más asesinatos que cualquier otro.

El exmilitar, de 63 años, tendrá que tratar sobre todo en reducir sus elevados índices de rechazo -de 45%, según la encuestadora Datafolha- cosechados a lo largo de una carrera plagada de declaraciones misóginas, homófobas y racistas, además de su justificación de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985).

El efecto Bolsonaro, sin embargo, arrasó otras fuerzas tradicionales, como el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), la formación liderada por el presidente Michel Temer y que sólo consiguió una gobernación (Alagoas) pese a que era considerada hasta hace pocos años como la mayor fuerza electoral de Brasil.