Eliminan la pena de muerte en Washington

Domingo, 14 Oct, 2018

Según la investigación, las opciones de los fiscales para buscar la pena de muerte no mostraron signos de sesgo racial, sino que fueron los jurados quienes introdujeron el racismo consciente o inconsciente en sus decisiones.

De esta manera, el tribunal transformó a cadena perpetua las sentencias de las ocho personas condenadas a muerte.

El alto tribunal aclara que no considera la pena capital inconstitucional por sí misma, sino la forma en que se administra.

"La pena de muerte es inválida porque es aplicada de manera arbitral y racista", afirma el texto, que añade que la pena de muerte viola uno de los artículos de la Constitución.

El fallo se produjo en el caso de Allen Eugene Gregory, un hombre negro que fue condenado por violar, robar y matar a Geneine Harshfield, una mujer de 43 años, en 1996. Fue condenado a muerte en 2001.

Las preocupaciones citadas en esos estados van desde los asuntos procesales, como la información proporcionada a los jurados de sentencia en Nueva York, a las preocupaciones sobre la ejecución de una persona inocente, o las disparidades raciales y de otro tipo en la condena a muerte, como fue el caso en Washington. La última ejecución se realizó en 2010.

En la actualidad, 30 estados y el Gobierno federal prevén la imposición de la muerte como un castigo por algunos homicidios, aunque en tres de esos territorios (Colorado, Pensilvania y Oregón) los gobernadores impusieron moratorias para impedir su aplicación.

Tras ser abolida en 1913, la pena de muerte se reinstaló en 1919, hasta que volvió a ser abolida en 1975. "Nuestra ley de pena capital carece de una justicia fundamental", añade.

La decisión de hoy de la Corte Suprema estatal afortunadamente pone fin a la pena de muerte en Washington.