Un francotirador quería asesinar a Pedro Sánchez

Jueves, 08 Nov, 2018

Ese es el perfil, supuestamente, de Manuel Morillo Sánchez, el vigilante de seguridad que presuntamente planeaba matar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que fue detenido hace casi un mes por los Mossos d'Esquadra.

El juez pretende ahora aclarar si sus "capacidades mentales" pudieron influir en sus planes de atentar contra el presidente del Gobierno, que al parecer empezó a urdir cuando se hizo pública su intención de exhumar los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dicho, por su parte, que después de las noticias publicadas sobre este hecho su "única respuesta" es que se mantenga "el sosiego y la serenidad". Contaba con 16 armas de fuego cortas y largas, incluido un fusil de asalto militar Cetme, un subfusil ametrallador checoslovaco Skorpion, y cuatro rifles de altísima precisión, capaces de acertar un blanco a 1.000 o hasta 1.500 metros de distancia. No tenía antecedentes penales, por lo que resultaba difícil para las fuerzas de seguridad poder tenerle controlado, pero se movía en ambientes de ultraderecha. Y en su coche transportaba dos pistolas, una de ellas modificada e ilegal.

La detención se produjo el 19 de septiembre pero no fue hasta este jueves que se anunció oficialmente, después de un trascendido publicado en exclusiva por el diario digital Público. En un grupo de Whatsapp de seis personas buscaba cómplices para acabar con ese "rojo de mierda". Hasta ahora solo ha trascendido el siguiente comentario: "Estoy dispuesto a sacrificarme por España" y que pidió información sobre su localización y su agenda.

Fue una dirigente local de VOX, miembro de ese grupo de WhatsApp, la que lo denunció ante los Mossos d'Esquadra, quienes a su vez lo pusieron en conocimiento del equipo de seguridad de La Moncloa y remitieron un atestado al juzgado de guardia para que decidiera si la causa era competencia de la justicia ordinaria o, por el contrario, de la Audiencia Nacional, que lleva las investigaciones por terrorismo. La investigación se ha abierto por conspiración para atentar contra autoridad con uso de armas, amenazas graves, tenencia ilícita de armas, municiones y explosivos y un delito de odio. Así, han tildado de "incidente" la detención de este hombre a mediados de septiembre y han incidido en que "este tipo de amenazas es una constante", a la que, no obstante, no hay que acostumbrarse.

El detenido, hijo del último alcalde franquista de Rubí (Barcelona), Manuel Murillo Iglesias, era atleta y aficionado al tiro olímpico, del que solía entrenarse en el club Vallès, donde lo califican como un tirador "mediocre".