Murió Bibi Andersson, la musa inspiradora de Bergman

Lunes, 15 Abr, 2019

La actriz sueca Bibi Andersson, conocida por sus papeles en las películas del director y compatriota Ingmar Bergman, ha muerto este domingo a los 83 años, ha informado su hija Jenny Grede Dahlstrand. Ella ha protagonizado muchos de los clásicos de la maestra sueca, apareciendo en títulos como "El séptimo sello", (1957), "Fresas Salvajes" (1957) y "Persona" (1966). La actriz solo tenía 15 años cuando empezó a trabajar con el director en campañas publicitarias para la marca de jabón 'Bris'. Una artista, que llegó a ser una de las primeras damas del teatro escandinavo, que recibía el galardón a la mejor actriz en el festival de Cannes de 1958, el Oso de Plata de la Berlinale en 1963 y el premio Guldbagge hasta en cuatro ocasiones, convirtiéndose así en la única sueca en lograrlo.

Continuó filmando hasta 2009, antes de ser víctima de un derrame cerebral que dejó su cuerpo paralizado. Su hija ha dicho que su madre "deja un gran vacío para cada uno de los que tuvimos el privilegio de estar cerca de ella". Es más, aseguró que la actriz a menudo interpretaba personajes simples y, a veces, mal escritos, pero "tomaba esos roles y los hacía mucho más grandes".

Berit Elizabeth Andersson -su nombre completo-, estudió en el Kungliga Dramatiska Teatern y en el Royal Dramatic Teather de Estocolmo; debutó en el cine con “La señorita Julia” (1951), de Alf Sjöberg, en un papel no acreditado y fue junto a Liv Ullmann, Ingrid Thulin y Harriet Andersson el núcleo de actrices favoritas de Ingmar Bergman en su época de oro.

A partir de finales de la década de 1980, Andersson centró su carrera en la televisión y en el teatro, donde volvió a realizar varias colaboraciones con Ingmar Bergman.

Su éxito con Bergman abrió el camino para iniciar una carrera internacional que incluyó trabajos con cineastas como John Huston ('La carta del Kremlin') y Robert Altman ('Quinteto'). Junto a Bergman logró sus mayores triunfos y aunque se separaran tras Persona, colaboraron posteriormente en Pasión, La carcoma y Secretos de un matrimonio, ya en 1973, en la que interpretó a la amiga íntima de la pareja, que en la secuencia inicial termina humillada por su esposo durante una cena.

En 1996 publicó su autobiografía titulada Un parpadeo.