Argentina: matan con agua hirviendo a imputado por femicidio

Martes, 16 Abr, 2019

Todo comenzó el 8 de abril último, alrededor de las 17, en la celda 766 del Pabellón 10 de la Unidad 2 de Sierra Chica, donde el presunto asesino, de 31 años, estaba alojado con otros dos presos.

"La verdad que yo no le deseo la muerte a ninguno, solamente me hubiera gustado tenerlo frente a frente en el juicio", afirmó.

A simple vista, el preso atacado presentaba heridas por golpes y quemaduras provocadas con agua caliente en distintas partes del cuerpo, por lo que lo hospitalizaron en Olavarría donde murió el sábado, dijeron los informantes.

Fue agredido por dos presos del penal de Sierra Chica, quienes lo golpearon, patearon y tiraron agua hirviendo sobre el rostro, tórax, abdomen y piernas.

Uno de los presos confesó que se trató de un "problema de presos" y que lo tenían que "arreglar de esta manera", informaron fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense a la agencia Télam.

En el momento de la agresión, los guardias escucharon gritos e ingresaron a la celda con el objetivo de parar el ataque.

Las preguntas que resuenan ahora son: ¿Cómo es posible que los detenidos tuvieran una cantidad semejante de agua hirviendo como para quemar viva a una persona? ¿Quién se las dio?

Silvio Andrés Galeano, de 30 años, oriundo de Berazategui, ex empleado de una constructora porteña, tenía la condena más pesada de los dos: once años de cárcel por una tentativa de homicidio, dispuestos por el Tribunal Oral Criminal N°5 de Quilmes.

Badaracco Ferreyra se encontraba detenido acusado de matar y descuartizar en abril de 2017 a Araceli Fulles (29 años), cuyos restos fueron hallados bajo cal, escombros y una capa de cemento en una casa de José León Suárez, San Martín.

Aracelli Fulles salió el 2 de abril de 2017 a comer con amigos y luego a una plaza muy cerca de su casa en San Martín.

No obstante, esos hombres, junto a otros tres, están acusados de haber tenido algún grado de complicidad en el femicidio.

La causa por el crimen de Araceli tenía un solo detenido y otros ocho imputados que esperaban el juicio en libertad: Hernán Badaracco, hermano de Darío; Marcelo Escobedo; Carlos Damián Cassalz; los hermanos Jhonatan y Emanuel Ávalos; Hugo Cabañas, Daniel Alanis y Marcos Ibarra.

Lo último que los padres de Araceli supieron de ella llegó en forma de mensaje bien temprano por la mañana: "Prepará el mate que voy para allá".